La Parroquia Matriz de San Agustín y
Santuario de Santa Rita, Vegueta, Las Palmas de
Gran Canaria, Diócesis de Canarias, España, te da la
bienvenida y agradece tu visita a esta página web en la que espera que
encuentres toda la información que necesitas sobre la parroquia y otros
recursos de interés.
29 de enero, Domingo 4º
del Tiempo Ordinario - B
Enseñaba con
autoridad
Jornada Mundial de la Vida Consagrada
El día 2 de febrero es la
fiesta de la Presentación del Señor en el templo. Desde el año 1997,
por iniciativa del beato Juan Pablo II, se celebra ese día la Jornada
Mundial de la Vida Consagrada. En ese día miramos a la vida consagrada
y a cada uno de sus miembros como un don de Dios a la Iglesia y a la
humanidad.
Juntos damos gracias a Dios por las Órdenes e
Institutos religiosos dedicados a la contemplación o a las obras de
apostolado, por las Sociedades de Vida Apostólica, por los Institutos
Seculares, por el Orden de las Vírgenes, por las Nuevas Formas de Vida
Consagrada.
El lema escogido para este año es: «VEN
Y SÍGUEME» (Mc 10, 21). Vida
Consagrada y Nueva Evangelización. Acontece después de la
celebración de
la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid y en el horizonte del
próximo Sínodo de los Obispos sobre el tema: la nueva evangelización
para latransmisión de la fe cristiana (Roma, 7 al 28 de octubre de
2012).
La
nueva evangelización, a la que nos convoca la Iglesia, es
principalmente un desafío espiritual para salir de la indiferencia.
Depende, en granmedida, de la credibilidad de nuestra vida y de la
convicción de que la gracia de Dios obra y transforma hasta convertir
los corazones. La nueva evangelización requiere nuevos
evangelizadores...
Este
domingo cae en medio de la semana de oración por la unidad de los
cristianos, que se celebra del 18 al 25 de enero. Invito cordialmente a
todos a unirse en la oración que Jesús dirigió al Padre en la vigilia
de su pasión: “Que todos sean uno … para que el mundo crea que tú me
enviaste.”
Este año, en particular, nuestra meditación en la
Semana de oración por la unidad hace referencia a un párrafo de la
Primera Carta de San Pablo a los Corintios, del cual se formuló el
lema: “Todos seremos Transformados por la victoria de nuestra Señor
Jesucristo” (cfr 1 Cor 15,51-58).
Estamos llamados a contemplar la
victoria de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte, o sea su
resurrección, como un evento que transforma radicalmente a cuantos
creen en Él y les permite el acceso a una vida incorruptible e
inmortal. Reconocer y acoger la fuerza transformante de la fe en
Jesucristo sostiene a los cristianos en la búsqueda de la plena unidad
entre ellos....
...La unidad visible de todos los cristianos es
siempre una obra que viene desde lo alto, de Dios, una obra que pide la
humildad de reconocer nuestra debilidad y acoger el don. Pero, para
usar una expresión que muy a menudo repetía el Beato Papa Juan Pablo
II, todo don se convierte también en un compromiso. La unidad que viene
de Dios exige por tanto nuestro cotidiano compromiso de abrirnos los
unos a los otros en la caridad.
Desde hace muchos decenios, la
Semana de oración por la unidad de los cristianos constituye un
elemento central en la actividad ecuménica de la Iglesia. El tiempo que
le dedicaremos a la oración para la plena comunión de los discípulos de
Cristo nos permitirá comprender más profundamente cómo seremos
transformados por su victoria, por la potencia de su resurrección. El
miércoles próximo, como es costumbre, concluiremos la Semana de oración
con la solemne celebración de las Vísperas de la Fiesta de la
Conversión de san Pablo, en la Basílica de San Pablo extramuros, en la
cual estarán presentes también los representantes de las otras Iglesias
y Comunidades cristianas. Los espero numerosas en este encuentro
litúrgico para renovar juntos nuestra oración al Señor, fuente de
unidad. Confiemos desde ahora con confianza filial a la intercesión de
la Beata Virgen María, Madre de la Iglesia.
La
catequesis de hoy está dedicada a la oración sacerdotal que el Señor
pronuncia antes de su Pasión. En ella, y evocando la fiesta judía del
Yom kippùr, Jesús se presenta como Sumo Sacerdote que pide por sí
mismo, por los sacerdotes y por el pueblo y, a la vez, como la víctima
que se ofrece al Padre en expiación. En primer lugar, pide para Él la
glorificación, invocando al Padre para que acepte su sacrificio.
Después, intercede por los discípulos, consagrándolos enteramente a
Dios para enviarlos a la misión que les confía. Por último, Jesús ora
por todos aquellos que creerán mediante este envío, que se prolonga en
la historia. Suplica para ellos la unidad, entendida como don de Dios
que sólo puede tener lugar en la comunión trinitaria. De ese modo,
inaugura la Iglesia que se define como pueblo enviado, consagrado,
llamado al conocimiento de Dios y nacido en la cruz
Invito
a todos a orar como nos enseña Jesús, pidiendo a Dios que manifieste su
voluntad en nuestras vidas, nos consagre y abra nuestro corazón al
mundo y a la misión. Que el don de la unidad que esta Semana hemos
suplicado con insistencia nos ayude a dar razón de nuestra esperanza
ante los que nos rodean.
Se trata de un
proyecto cuyo objetivo es la Transmisión de la fe que a lo largo de
estos años se ha venido reflexionando, rezando y celebrando en los
grupos, movimientos y parroquias.
La fe se vive y se
transmite, cuando celebramos, cuando entramos en los procesos de
formación, y cuando vivimos la Caridad. De esta manera hacemos real lo
que nos dice el Papa Benedicto XVI cuando nos dice que “la naturaleza
íntima de la Iglesia se expresa en la triple tarea: anuncio de la
Palabra de Dios, celebración de los Sacramentos y servicio de la
Caridad”.
Esta es la tarea que
nuestra Iglesia Diocesana se ha propuesto para estos tres años
2010-2012. Para este curso 2011-2012 se trabajará: “Nuestra
Parroquia acoge, vive y anuncia la Palabra".
Entra en este
objetivo la consideración de las distintas dinámicas de acogida y
anuncio de la Palabra como son: la catequesis, la enseñanza, el
testimonio de la vida diaria de los creyentes, la predicación, la
presencia en los medios de comunicación, así como todos aquellos
espacios donde se anuncie el mensaje de la Palabra. Para trabajar dicho
objetivo se proponen tres catequesis, haciéndolas coincidir con los
tiempos litúrgicos.
1. La Parroquia acoge la Palabra.
(Tiempo de Adviento)
2. La Parroquia vive la
Palabra. (Tiempo de Cuaresma)
3. La Parroquia comparte
y anuncia la experiencia de la Palabra. (Tiempo de Pascua)